Sebastian Gorka revela cómo Trump ordenó ejecutar a un líder del ISIS en Somalia con un «mátalo» y un Sharpie

El pasado viernes, ocho días después de que Donald Trump asumiera su segundo mandato, el ex‑director senior de contraterrorismo del Consejo de Seguridad Nacional, Sebastian Gorka, presentó al presidente un dossier sobre un presunto planeador de ataques del ISIS en Somalia. Según el relato del propio Gorka, el documento señalaba que el objetivo había participado en la muerte de estadounidenses y que la administración de Joe Biden lo había observado durante “un año y medio”. La respuesta de Trump, según declara Gorka, fue directa: “¿Qué quieres decir con que lo hemos estado vigilando? ¡Mátalo!”.
Orden ejecutiva y primera acción militar
Tras la orden verbal, Gorka asegura que el mandatario marcó la casilla de “go” con un marcador Sharpie, activando un proceso que involucró a la base militar de Fort Bragg y a otras unidades de la Fuerza Aérea. Menos de 30 horas después, Gorka y su equipo observaban el objetivo desde la Sala de Situación de la Casa Blanca, mientras se preparaba el ataque aéreo. La operación, programada para las 8:45 a.m., culminó con la “desaparición del individuo de la faz de la tierra”, tal como Gorka lo describió en una entrevista concedida a Dean Cain, personaje mediático cercano al movimiento MAGA.
El presidente anunció el operativo en su cuenta de Truth Social, proclamando que los ataques “deben enviar un mensaje a ISIS y a cualquiera que se atreva a atacar a estadounidenses: ‘Los encontraremos y los mataremos’”. Desde entonces, Gorka ha citado esa frase como el mantra de la estrategia de contraterrorismo del gobierno de Trump, y su equipo porta credenciales con los acrónimos “WWFY” (We Will Find You) y “WWKY” (We Will Kill You), que según él, son “los colgantes más codiciados del gobierno federal”.
El aumento de los ataques y sus consecuencias
El propio Gorka ha declarado en entrevistas con medios conservadores que, desde su llegada al cargo, se han “eliminado 860 yihadistas en todo el mundo”, cifra que, según él, no incluye los operativos en Irán, Venezuela o Yemen. No obstante, el Departamento de Defensa publica datos que contrastan con ese recuento. Un informe del Africa Center for Strategic Studies mostró que, en el último año, los fallecidos vinculados a al‑Shabaab y al ISIS en Somalia ascendieron a 8 813, lo que representa un incremento del 93 % respecto al año anterior.
Estos números ponen en entredicho la efectividad de la política de “encontrar, fijar y terminar” (find‑fix‑finish) que promueve Gorka. Según el estudio del Centro, la mayor oleada de muertes se registró en Somalia, a pesar de que la administración estadounidense había proclamado anteriormente la derrota del ISIS en esa región. Además, la liberalización de las reglas de enfrentamiento bajo la primera presidencia de Trump había triplicado los ataques en Somalia, pasando de 55 en la era Obama a 219 durante los cuatro años de Trump, según datos del Pentágono.
Testimonios y críticas adicionales
El veterano oficial de operaciones especiales Wes Bryant, quien coordinó numerosos ataques contra el ISIS, denunció que la estrategia de “golpear rápidamente” puede ser contraproducente. En una entrevista concedida a The Intercept, Bryant explicó que “observar a los operadores senior durante períodos prolongados permite desarticular la red completa, no solo eliminar un objetivo aislado”. El mismo medio citó a la ex‑asesora de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, quien no respondió a los requerimientos de información sobre las declaraciones de Gorka.
Otro análisis de la organización de derechos humanos Amnesty International reveló que, entre 2024 y 2025, al menos cinco civiles murieron en ataques aéreos en Somalia, incluido el caso de la joven Luul Dahir Mohamed y su hija de cuatro años, víctimas de una “doble detonación” que se dio después del primer golpe. La investigadora de Amnesty, María López, sostuvo que “la falta de rendición de cuentas y la ausencia de disculpas oficiales evidencian una política de impunidad que alimenta el resentimiento local”.
Comparación con la administración de Biden
Durante el segundo mandato de Biden se reportaron 51 ataques contra objetivos en Somalia, según el think tank New America. En contraste, en el primer año del actual gobierno de Trump se contabilizaron 126 ataques, y para 2026 ya se superan los 190, cifra que ya igualaría o superaría el total de la primera presidencia de Trump en tan solo un año y medio.
El general retirado Donald Bolduc, quien dirigió el Comando de Operaciones Especiales de África, describió en una entrevista con The Washington Post que, bajo la política de “casi certeza” del gobierno de Biden, los civiles, particularmente mujeres y niños, estaban protegidos, mientras que los hombres adultos eran considerados blancos legítimos si se encontraban cerca de sospechosos. Esta diferencia de criterios, argumenta Bolduc, “crea una zona gris que facilita errores mortales”.
Conclusiones y perspectivas
Las declaraciones de Gorka y la retórica de Trump sobre una guerra contra el terrorismo “sin cuartel” contrastan con los datos de organismos oficiales y de la sociedad civil, que indican un aumento de la violencia en Somalia y una creciente incertidumbre sobre la efectividad de los ataques aéreos. Mientras la administración de Trump sigue presentando los bombardeos como pruebas de éxito, los expertos en seguridad advierten que la eliminación puntual de individuos no garantiza la desarticulación de redes terroristas y, de hecho, puede alimentar el reclutamiento y la radicalización.
En última instancia, la narrativa de “encontrar, fijar y terminar” parece más bien una herramienta de propaganda interna que una estrategia basada en evidencia. La falta de transparencias, la ausencia de investigaciones independientes y la escasa rendición de cuentas continúan generando dudas sobre la verdadera dimensión del conflicto en Somalia y, por extensión, sobre la viabilidad de la política de contraterrorismo del segundo mandato de Trump.
