Pakistán enfrenta una explosión del VIH por prácticas médicas inseguras

Pakistán afronta una de las epidemias de VIH con mayor velocidad de crecimiento en la región del Mediterráneo oriental, y la transmisión está cambiando de los grupos tradicionales de riesgo a la población general a través de la atención sanitaria rutinaria. Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2023, las infecciones nuevas aumentaron un 200 % en los últimos quince años, pasando de 16 000 casos en 2010 a cerca de 48 000 en 2024. De los 350 000 pacientes estimados, ocho de cada diez desconocen su estado, lo que dificulta la detección precoz y la intervención sanitaria.
Prácticas médicas inseguras como motor de contagio
El factor determinante del nuevo patrón de transmisión son las prácticas sanitarias deficientes, especialmente la reutilización de agujas y jeringas. Un reportaje de la BBC investigó en el distrito de Taunsa, Punjab, donde se filmó a personal de salud reutilizando jeringas, manipulando inadecuadamente viales multidosis y omitiendo protocolos de esterilización. Estas conductas, según el Comité de Gestión Común de VIH, Tuberculosis y Malaria de Pakistán, están impulsando la aparición de casos entre mujeres y niños que no presentan factores de riesgo tradicionales.
Baseer Achakzai, asesor técnico nacional en VIH/SIDA, señaló que “la creciente detección de infecciones en grupos fuera de los tradicionales, como mujeres y menores, evidencia fallas sistémicas en la prestación de servicios de salud”. La falta de control de calidad en instalaciones públicas y en clínicas informales, muchas veces sin personal certificado, aumenta la exposición a sangre contaminada.
Impacto en la infancia y el tejido social
En la provincia de Sindh, la doctora Amina Khan, que atiende a niños VIH‑positivos, ha documentado brotes pediátricos vinculados a atenciones médicas de rutina. “Niños que ingresan por fiebre o diarrea salen del hospital con una infección de por vida; la causa suele ser una jeringa reutilizada”, explicó Khan. Estas situaciones generan no solo problemas de salud, sino también un estigma profundo. Un padre de una familia del sur de Punjab, que prefirió permanecer anónimo, describió cómo su hijo contrajo VIH tras una inyección en una clínica local y cómo la comunidad los ha aislado, dificultando el acceso a tratamientos continuos.
El impacto económico es igualmente alarmante. Las familias afectadas deben afrontar costos elevados de antirretrovirales y desplazarse largas distancias para recibir atención especializada, lo que resulta insostenible para hogares de bajos ingresos.
Diagnóstico y vigilancia: retos y avances
El Ministerio de Salud de Pakistán, en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ha impulsado campañas de detección temprana en áreas vulnerables, pero la cobertura sigue siendo insuficiente. Sajid Abdullah, funcionario que colabora con equipos de sensibilización, afirmó que “el aumento de los casos reportados refleja también una mayor disposición de la población a realizarse pruebas, aunque el estigma persiste”.
Según el informe nacional de vigilancia del VIH de 2022, la detección entre menores de cinco años se ha duplicado en los últimos tres años, lo que subraya la urgencia de fortalecer la educación pública y eliminar los mitos que rodean la enfermedad.
Políticas y medidas de control requeridas
Expertos en salud, como el profesor emerito Naveed Akram de la Universidad de Ciencias de la Salud de Lahore, recomiendan la implementación obligatoria de jeringas autodescartables y la inspección regular de establecimientos de salud, tanto públicos como privados. “La normativa actual prohíbe las agujas reutilizables, pero la falta de fiscalización permite su comercialización en mercados locales”, advirtió Akram.
El Comité de Gestión Nacional de VIH ha propuesto una serie de acciones: prohibición estricta de la venta de jeringas reutilizables, obligatoriedad de pruebas de sangre en todos los centros de transfusión, inspecciones sorpresa a clínicas informales y penas severas para quienes infrinjan la normativa. Además, se plantea una campaña masiva de concienciación que incluya a líderes religiosos y comunitarios para desmitificar el VIH y fomentar el uso de instrumentos médicos seguros.
una emergencia de salud pública prevenible
La evidencia sugiere que la propagación del VIH en Pakistán es, en gran medida, una consecuencia evitables de deficiencias estructurales en el sistema de salud. La combinación de recursos limitados, supervisión inadecuada y prácticas culturales que favorecen la inyección como tratamiento preferido crea un caldo de cultivo ideal para la transmisión iatrogénica. Sin una respuesta coordinada que incluya la aplicación rigurosa de políticas, la capacitación del personal sanitario y la eliminación del estigma, el país seguirá enfrentando una carga creciente que afecta a generaciones enteras.
