La obesidad sigue en ascenso en América Latina, mientras Europa frena su avance

Un nuevo estudio publicado en Nature revela que la tendencia de la obesidad está divergiendo entre los países de altos ingresos y gran parte del Sur Global. Mientras naciones como Francia, Italia o España muestran signos de estabilización e incluso ligeros descensos en la prevalencia de sobrepeso, en América Latina la cifra sigue en ascenso, afectando tanto a niños como a adultos. El análisis, que abarca datos de más de 232 millones de personas en 200 países entre 1980 y 2024, introduce la medida de “velocidad” de la obesidad, es decir, la variación anual en puntos porcentuales, lo que permite identificar si la tendencia se acelera, se mantiene o se invierte.
Países latinoamericanos con aumentos alarmantes
En la región, Brasil, Colombia, Argentina y Perú presentan incrementos sostenidos en la población infantil y adulta. México, por su parte, muestra un panorama mixto: la subida de la obesidad parece haberse desacelerado entre niños, pero persiste de forma marcada en adultos, con una prevalencia del 43 % en mujeres y del 34 % en hombres, cifras superiores a la media de los países desarrollados.
Estos resultados contrastan con la evolución observada en naciones de renta alta, donde la obesidad infantil comenzó a disminuir a partir de los años noventa y, más tarde, la población adulta siguió la misma tendencia. Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2023, la tasa de obesidad en adultos de la Unión Europea se estabilizó en torno al 20 % entre 2018 y 2022, mientras que en América Latina la media supera el 25 % y sigue en aumento.
¿Una epidemia global o del Sur?
Majid Ezzati, profesor de Salud Pública del Imperial College London y líder del estudio, sostiene que rotular la situación como una “epidemia global” simplifica demasiado la realidad. “En los países de ingresos bajos y medios el aumento de la obesidad continúa sin disminuir”, apunta Ezzati en entrevista con SciDev.Net, añadiendo que los cambios estructurales –mecanización del trabajo, mayor poder adquisitivo y expansión del comercio de alimentos ultraprocesados– han favorecido un entorno obesogénico.
El investigador también señala la escasa regulación fiscal sobre bebidas azucaradas y alimentos con bajo valor nutricional. En Chile, por ejemplo, la Ley de Etiquetado Nutrimental, implementada en 2016, ha sido citada como una medida que reduce el consumo de productos altos en azúcares, sodio y grasas saturadas; sin embargo, las estadísticas chilenas en 2024 indican que la prevalencia de obesidad infantil sigue creciendo, alcanzando el 28 % en niños de 6 a 12 años.
Voces críticas y propuestas de cambio
Óscar Franco, epidemiólogo colombiano y profesor titular de salud pública en la Universidad de Utrecht, considera la desaceleración observada en algunos países de altos ingresos como “una sorpresa que invita al optimismo”. Sin embargo, advierte que la prevención debe ir más allá del peso corporal y enfocarse en la salud integral: alimentación real, actividad física, sueño reparador y gestión del estrés.
Franco subraya que el modelo de salud actual en América Latina está sobrecargado por la atención curativa. “Si continuamos destinando todos los recursos a tratar enfermedades una vez instaladas, nuestro sistema colapsará”, advierte. Propone, como señalan expertos de la Universidad de Chile, la implementación de políticas públicas que incluyan impuestos a bebidas azucaradas, subsidios a frutas y verduras, y la creación de entornos escolares que promuevan la actividad física.
Factores estructurales que moldean la alimentación
El estudio de Ezzati concluye que el futuro de la obesidad en el Sur Global dependerá de variables económicas, sociales y tecnológicas que determinen la disponibilidad y accesibilidad de alimentos saludables. En regiones donde coexisten la obesidad y la inseguridad alimentaria, la falta de infraestructura para la distribución de productos frescos agrava la situación.
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2022 indica que la inversión en cadenas de suministro de alimentos frescos en América Latina ha sido insuficiente, lo que limita el acceso a productos de calidad en áreas rurales y periurbanas. El BID sugiere que fortalecer la logística de alimentos y crear incentivos para la producción local de frutas y verduras podría revertir la tendencia ascendente de la obesidad.
Perspectivas y retos para la región
En síntesis, la evidencia muestra que, aunque la “epidemia” de obesidad no es homogénea a nivel mundial, en América Latina se trata de un desafío creciente que requiere respuestas integrales. Las políticas fiscales y regulatorias, la mejora de entornos escolares, la garantización de acceso a alimentos frescos y la reorientación de los sistemas de salud hacia la prevención son pasos esenciales para frenar la expansión del sobrepeso.
Tal como advierte la OMS, la lucha contra la obesidad no puede limitarse a campañas de concientización individual; debe transformarse en una agenda política estructurada que aborde las causas subyacentes y promueva estilos de vida saludables para toda la población.
