Infantino llama a «relajarse» ante polémicas del Mundial 2026 y defiende a Trump

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ofreció una conferencia de prensa en el Estadio Azteca de México en la víspera del partido inaugural del Mundial 2026 entre México y Sudáfrica. En un tono que buscaba calmar las aguas, Infantino instó a «relajarse» frente a las controversias que rodean al torneo más importante del fútbol internacional, una declaración que no tardó en generar diversas reacciones.
Del arbitraje somalí a Irán: controversias antes del pitazo inicial
Uno de los episodios más críticos ocurrió con el árbitro somalí Omar Artan, quien fue denegado de entrada a Estados Unidos tras ser retenido durante un interrogatorio de 11 horas en el Aeropuerto Internacional de Miami. Las autoridades estadounidenses justificaron su decisión alegando supuestos vínculos de Artan con organizaciones terroristas, un desenlace que ha frustrado el camino profesional de uno de los árbitros más destacados de África. Respecto a este caso, Infantino calificó el incidente como «desafortunado» y minimizó la posibilidad de que la FIFA influyera en tal decisión. «No lo controlamos todo. Lo intentamos, discutimos, hablamos… pero, a veces, simplemente hay que relajarse», afirmó.
Otro foco de conflicto ha sido la participación de Irán, cuyo equipo se vio forzado a trasladar su base a México después de que las autoridades estadounidenses cancelaran las entradas para sus aficionados y denegaran visados a parte de su delegación. Pese a las complicaciones, Infantino defendió las gestiones realizadas por la FIFA, declarando que «no sé quién más habría sido capaz de garantizar que Irán pudiera venir a jugar en estas circunstancias».
El papel de Donald Trump y la política migratoria
El desarrollo del torneo ha puesto de manifiesto las tensiones entre el ámbito deportivo y las políticas migratorias de Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump. En lugar de cuestionar los obstáculos generados por estas políticas, Infantino elogió el rol que Trump ha jugado en la organización del Mundial, al afirmar que sin su compromiso, el evento no hubiera sido posible en gran medida. Según Infantino, «entendió inmediatamente la magnitud del Mundial, su impacto, y dio instrucciones a la administración para ayudar y asistir».
Esta defensa de Trump y su gobierno se produjo en un contexto de críticas hacia la FIFA por, supuestamente, no haber conseguido concesiones significativas que garantizaran una mayor flexibilidad en la entrada al país para delegaciones y aficionados de diversas naciones. Al ser consultado sobre este tema, Infantino argumentó que «la seguridad está por encima de todo» y que la FIFA no puede «mandar sobre los gobiernos y las fuerzas policiales».
Precios de entradas y accesibilidad
Otras críticas lanzadas contra la FIFA se relacionaron con el elevado costo de las entradas para los partidos del Mundial. Diversos aficionados y fiscales generales de estados como California y Nueva York han señalado supuestas irregularidades en los precios, acusando a la organización de haberlos manipulado y de excluir a diversos sectores del público. Infantino, sin embargo, se mantuvo firme en su postura: «Comprobamos lo que hacemos con los mejores abogados, con los mejores expertos. Si hacemos algo mal, probablemente todos los que venden entradas en Norteamérica también estén haciendo algo mal».
El presidente también defendió la estructura de precios argumentando que era adecuada para el mercado norteamericano debido a una demanda «sin precedentes». Sin embargo, esto no ha apagado las críticas de quienes señalan que los elevados costos han dejado fuera a muchos fanáticos que deseaban asistir a los encuentros en vivo.
Un Mundial en medio de tensiones
El Mundial 2026, el primero en la historia repartido entre tres países (Estados Unidos, México y Canadá), ha estado marcado por una serie de tensiones diplomáticas, sociales y económicas mucho antes de su inicio. Las declaraciones de Infantino, que intentaron proyectar tranquilidad, han puesto de manifiesto la compleja interacción entre la política global, los deportes y los intereses económicos que coexisten en el evento deportivo más visto del mundo. La pregunta de si la FIFA puede o debe hacer más frente a estos desafíos sigue siendo un tema de debate internacional que, hasta el momento, no parece tener una respuesta clara.

