El fenómeno de El Niño podría generar impactos climáticos extremos a nivel global

El fenómeno de El Niño, conocido por su impacto en el clima global, ha sido declarado oficialmente en curso, según confirmó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). Este anuncio marca el retorno de este evento natural, que podría desencadenar significativos efectos climáticos en diversas regiones del mundo, incluyendo un potencial aumento de las temperaturas globales en los próximos años.
El Niño: un fenómeno de impacto global
Con el fin de «La Niña» —el patrón climático opuesto que tiende a enfriar las temperaturas— a principios de 2026, los científicos ya habían anticipado la probable llegada de El Niño. Según la NOAA, las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial han superado en más de 0,5 °C la media utilizada como referencia para identificar este fenómeno.
Además, se ha observado una alteración en los patrones de vientos sobre el Pacífico ecuatorial, lo que indica una respuesta atmosférica al calentamiento del océano y confirma que no se trata solo de un episodio aislado. Esto refuerza las proyecciones de que el actual episodio de El Niño, que se produce de forma cíclica cada dos a siete años, podría convertirse en un «súper El Niño», con la posibilidad de situarse entre los más intensos registrados desde 1950.
Perspectivas y posibles consecuencias
La NOAA estima un 63 % de probabilidad de que este evento alcance niveles «muy intensos» entre noviembre de este año y enero del próximo, lo que estaría asociado a incrementos significativos en la temperatura promedio del océano. Incluso hay modelos informáticos que sugieren que esas temperaturas podrían superar la media en más de 3 °C para finales de 2026.
Históricamente, los episodios más extremos de El Niño —registrados en 1982-83, 1997-98 y 2015-16— han desencadenado fenómenos climáticos extremos como inundaciones, sequías y olas de calor, con consecuencias perjudiciales para la agricultura, la economía y las condiciones de vida en muchas partes del mundo.
El cambio climático agrava el impacto
Según los expertos, uno de los factores más preocupantes es que este nuevo episodio de El Niño ocurre en un planeta que ya se encuentra más cálido debido al cambio climático. El fenómeno hace que el calor almacenado en los océanos se libere a la atmósfera, lo que podría añadir aproximadamente 0,2 °C al aumento de la temperatura global. Este incremento adicional tendría implicaciones generalizadas para la crisis climática global.
Se espera que el fenómeno tenga un impacto diferenciado según la región del planeta. Mientras que países como Perú y Ecuador podrían enfrentar un mayor riesgo de inundaciones, otras regiones como Australia, Indonesia y partes del norte de Sudamérica están más expuestas a sequías y a incendios forestales. En tanto, para zonas como Centroamérica, podría significar una temporada de lluvias más seca de lo habitual, con posibles sequías que impactarían severamente la actividad agrícola.
Un llamado a la preparación y la resiliencia
El anunció de la NOAA ha encendido señales de alarma en distintos sectores, al anticipar un año en el que probablemente se registren temperaturas récord, especialmente en 2027. Para los expertos, la combinación de un evento de El Niño intenso y el calentamiento global eleva la urgencia de adoptar medidas de mitigación y adaptación ante sus posibles consecuencias.
Mohamed Adow, de la organización Power Shift Africa, resumió el desafío que plantea El Niño al indicar que no es «un simple fenómeno meteorológico». Su impacto podría agravar escenarios ya críticos en comunidades afectadas por la inseguridad alimentaria, las sequías y las inundaciones, especialmente en regiones como el este de África y partes de América del Sur.
Por su parte, la Agencia Meteorológica de Japón coincide con la declaración de la NOAA e indica que las condiciones de El Niño probablemente se mantendrán al menos hasta el otoño de 2026. Sin embargo, aún hay agencias como la Oficina de Meteorología de Australia que prefieren esperar a que los indicadores excedan ciertos umbrales antes de emitir una confirmación oficial.
Con los efectos del fenómeno ya sintiéndose en distintas partes del mundo y un incremento de fenómenos climáticos extremos en puerta, la comunidad científica sigue de cerca el desarrollo de este episodio para evaluar su impacto en un planeta que sigue sintiendo los embates del cambio climático.


