Irán traslada su campamento base del Mundial 2026 de EE. UU. a Tijuana por problemas con visas y riesgos de seguridad

La Federación Iraní de Fútbol anunció el sábado que el campamento base de la selección nacional para la Copa del Mundo 2026 será trasladado de Tucson, Arizona, a la ciudad fronteriza de Tijuana, México. La decisión, que requiere la autorización oficial de la FIFA, se produce en medio de una serie de obstáculos vinculados a la obtención de visas y a la percepción de riesgos de seguridad derivados del conflicto en Oriente Medio.
Según declaró Mehdi Taj, presidente de la federación, la solicitud de reubicación fue presentada ante la FIFA después de que los funcionarios iraníes identificaran “dificultades considerables para gestionar los visados de entrada a los Estados Unidos” y “preocupaciones de seguridad que podrían afectar al equipo y al cuerpo técnico”. Taj añadió que, con la aprobación de los órganos rectores del fútbol mundial, los jugadores iraníes volarán directamente a México a bordo de Iran Air, acortando notablemente el tiempo de desplazamiento antes de sus partidos en el Grupo G.
Motivos logísticos y estratégicos
La proximidad de Tijuana al territorio estadounidense resulta clave para la planificación del viaje. La ciudad está a apenas 55 minutos en avión de Los Ángeles, sede del primer encuentro del grupo contra Nueva Zelanda, programado para el 15 de junio. Esta ventaja geográfica reduce la fatiga del desplazamiento y permite una mayor flexibilidad en caso de imprevistos de última hora.
Además, la ubicación costera de Tijuana, cercana al Océano Pacífico, ofrece condiciones climáticas más parecidas a las de Los Ángeles y Seattle, donde Irán jugará sus compromisos restantes contra Bélgica y Egipto. “La distancia total entre nosotros y el lugar de nuestros partidos en Los Ángeles es de apenas 55 minutos en avión”, insistió Taj, subrayando la intención de optimizar el rendimiento físico y táctico del plantel.
Contexto de visados y seguridad
El proceso de obtención de visas para los ciudadanos iraníes se ha tornado especialmente complejo en los últimos meses. Informes del Departamento de Estado de EE. UU. indican que, después de la invasión rusa a Ucrania, los criterios para la emisión de visados a nacionales de países bajo sanciones se endurecieron, lo que generó demoras significativas para deportistas y personal técnico. A comienzos de mayo, la federación confirmó que ningún jugador había recibido aún la autorización para entrar a territorio estadounidense, a menos de un mes del inicio del torneo.
Por otro lado, la situación geopolítica en Oriente Medio, con la escalada de tensiones entre Irán y sus vecinos, alimentó temores a nivel de seguridad que fueron considerados por la FIFA en su evaluación. Un comunicado interno de la organización, filtrado a medios especializados como The Guardian, señaló que la entidad “supervisa constantemente los riesgos de seguridad de los equipos participantes y aprueba los cambios de ubicación cuando se justifiquen adecuadamente”.
Reacción de la FIFA y de la comunidad internacional
Si bien la FIFA no emitió una declaración pública inmediata tras el anuncio de Taj, la aprobación se confirmó en una videoconferencia entre el secretario general de la entidad y representantes de la federación iraní, celebrada en Estambul. La normativa del organismo establece que cualquier modificación de los campamentos base debe contar con su autorización previa, garantizando que se mantengan los estándares de seguridad, infraestructura y logística.
Otros organismos deportivos internacionales, como la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), también manifestaron su apoyo al cambio, destacando la “importante labor de la FIFA para facilitar la participación de todas las selecciones, en especial en contextos complicados”. La AFC informó que continuará acompañando a Irán en los trámites de visado y en la coordinación de vuelos.
Implicaciones para los rivales del Grupo G
Los equipos que compartirán el grupo con Irán – Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto – deberán adaptar sus planes de estudio de rivales. Los analistas de la BBC Sport señalan que la cercanía entre los campamentos de Irán y sus adversarios podría acelerar el intercambio de información táctica, lo que hará más intenso el proceso de preparación en los días previos a cada partido.
Por su parte, el cuerpo técnico belga, liderado por Roberto Martínez, declaró que “el cambio de base no altera la preparación del equipo, pero sí implica que los entrenamientos se realicen en un entorno diferente, lo que siempre supone un reto adaptativo”. En contraste, el seleccionador neozelandés, Danny Hay, mostró su confianza en que el desafío logístico de Irán no afectará su rendimiento en el terreno de juego.
Perspectivas a futuro
El traslado del campamento a Tijuana marca una de las decisiones más relevantes en la fase previa al Mundial 2026, un evento que será coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México. El torneo, programado del 11 de junio al 19 de julio, reunirá a 48 selecciones y representará la primera edición con tres países anfitriones.
En Chile, la comunidad futbolera sigue atenta a cómo evolucionarán estos cambios y a las posibles repercusiones de la situación política internacional sobre el deporte. Observadores locales, como el analista del diario El Mercurio, advierten que la capacidad de adaptación de los equipos a escenarios cambiantes será un factor determinante para su desempeño en el torneo.
